LA CONSULTA AL CARDIOLOGO

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Prevención

Tenemos el corazón en perfecto estado, es cierto.  Pero aveces nos debemos de inquietar o nos inquietamos un poco cuando hay ciertas palpitaciones, respiraciones agitadas al hacer un pequeño esfuerzo, dolores ligeros en el pecho... Quizá ha llegado el momento de comprobar con el cardiólogo si realmente tenemos «la edad de nuestras arterias».

¿Es recomendable consultar regularmente al cardiólogo?..

Cómo médico, y con la especialidad en PREVENCION sugiero que siempre que uno sienta o atraviese ciertas actuaciones de nuestro CORAZON extrañas a lo normal de nuestra vida SI.
Es razonable, sí,  acudir a la consulta a partir de los 45-50 años, incluso si uno se siente con buena salud. Por lo demás, es el médico de familia quien a menudo aconseja hacer un chequeo. Sobre todo si la tensión o el  COLESTEROL estan por encima de los límites permitidos,  por ejemplo, si un miembro de la familia ha tenido un INFARTO antes de los 50 años.

 El cardiólogo examina todos los factores de riesgo y hace una evaluación de la situación. Si todo va bien, bastará con hacer una visita por lo menos en el mejor de los casos cada año, pero si aparecen anomalías pequeñas, el mismo doctor establecerá el calendario de consultas.

Esta visita inicial permitirá saber en qué situación se encuentra usted y tendrá un carácter básicamente preventivo. Hoy en día, un problema cardiovascular no impide hacer una vida CASI NORMAL, incluso después de un INFARTO.  La longevidad y la calidad de vida han mejorado considerablemente gracias a la prevención.

Por ello, no es aconsejable llegar a los 60 años sin haber consultado jamás a un cardiólogo. Y con más motivo porque, salvo excepciones, el riesgo cardiovascular es más bajo solo hasta la cuarentena en los hombres y hasta la MENOPAUSIA en las mujeres, y después aumenta con la edad.

Entonces recapitulando como medida de prevención, es importante hacer la visita a CARDIOLOGO cuando............Se de una sensación de quedarse sin aliento –esa dificultad respiratoria llamada «disnea» en lenguaje médico,  cuando se presente un DOLOR  en el pecho o una taquicardia, son señales de alerta.

Por ejemplo, si al subir dos o tres pisos a pie debe pararse a tomar aliento. O cuando siente fatiga sin ningún motivo particular o le duele la cabeza insistentemente, son dos síntomas de HIPERTENSION, se aconseja consultar al cardiólogo inmediatamente, y siempre que note que algo cambia. Si no tienen un cardiólogo asignado, se puede buscar al de la familia o el entorno social.   Pero, una vez más, lo mejor es hablarlo con el médico de familia, o el médico de medicina general, o el de cabecera  y él se encargará de las primeras medidas, análisis de sangre, toma de tensión, etc., antes de enviarle al especialista.  Esto es lo más recomendable porque después del primer chequeo es el médico generalista quien toma el relevo del especialista y quien desempeñará el papel de centinela atento a su evolución. En caso de una HIPERTENSION, es él quien vigilará la tensión arterial y así comprobará los efectos del tratamiento.

 En caso de una INSUFICIENCIA CARDIACA, también es él quien se inquietará ante cansancio, sensación de ahogo, hinchazón en los tobillos. En cuanto haya el mínimo problema, le enviará al especialista. Este seguimiento complementa la visita o visitas anuales al cardiólogo y garantiza la mejor atención.

¿Cómo discurre la primera consulta?
En general, la primera consulta dura al menos una media hora. El tiempo necesario para conocerse y establecer un primer contacto. El cardiólogo pregunta el motivo de la consulta, le interroga sobre los antecedentes familiares y personales. Para explicar lo que no va bien, no dude en utilizar la mímica y los gestos, en mostrar dónde y cómo le duele. El lenguaje corporal (comunicación no verbal) es una herramienta extraordinaria para afinar el diagnóstico. Esta primera consulta comprende la exploración física y el ELECTROCARDIOGRAMA, el mismo que da una imágen del corazón a partir de las señales eléctricas, detecta posibles alteraciones del ritmo (arritmias) o la huella de un antiguo INFARTO o crecimiento de cavidades, o anomalías genéticas. Con estos primeros exámenes, el médico ya se hace una idea del riesgo de enfermedad. Ya sabe si el corazón y las arterias presentan anomalías. Después, completará o no este primer examen con otros, todos ellos indoloros.

¿Cuáles son los otros exámenes posibles?
En una segunda fase, el cardiólogo ordenará hacer una ECOGRAFIA  para evaluar la función cardiaca y el estado de las válvulas, o un eco-doppler de los miembros inferiores, o una ECOGRAFIA vascular (de la carótida) para ver si hay una estenosis (estrechamiento de las arterias).

La ECOGRAFIA vascular permite ya detectar la mayor parte de las estenosis antes de que se produzca ningún síntoma. Antes, se notaba su presencia cuando ya era demasiado tarde, después de un accidente vascular cerebral, por ejemplo. Es un avance enorme del que todos nos podemos beneficiar.

Después, según el caso, se pueden hacer otros exámenes según los hallazgos, por ejemplo, esta la ECOGRAFIA TRANSEOFAGICA, que se hace con anestesia local o general en la mayor parte de los hospitales.

Electrocardiograma de esfuerzo, si la historia clínica lo aconsejara. Y, según los resultados de la misma, junto con otros datos, se hará una coronariografía con anestesia local. Este examen solo se hace en algunos centros especializados, en general próximos a los de cirugía cardiovascular. Y si aparece una estenosis importante, a veces se interviene inmediatamente y se procede a dilatar la arteria (angioplastia).

En fin, hay aun otras pruebas muy especializadas, como las de ciertos escáneres especiales, las IRM (Imágenes de RESONANCIA MAGNETICA),  las escintigrafías, que, en ciertos casos, son una alternativa a las coronariografías, etc.

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